Comunicado de la Conferencia Episcopal Venezolana ante el Proyecto de Ley Orgánica para la Equidad e Igualdad de Género
Ya nos parecía muy extraño que a estas alturas del año, la jerarquía de la iglesia católica venezolana no hubiera manifestado su opinión acerca de la propuesta de incorporar un artículo que reconozca legalmente las uniones de personas del mismo sexo en el actual Proyecto de Ley Orgánica para la Equidad e Igualdad de Género. Por el contrario, los evangélicos han mantenido una permanente batalla en contra el mencionado artículo e, incluso, uno de sus grupos ha sido recibido en la Asamblea Nacional. Los evangélicos han recogido firmas, han usado sus iglesias para atacarnos, han ido a los medios de comunicación y hasta han salido a la calle a manifestar sus opiniones.
No nos sorprende para nada este comunicado de la Conferencia Episcopal, organismo que sigue manteniendo sus viejas posiciones sobre el papel de la mujer en la sociedad, su oposición a los derechos sexuales y reproductivos y su virulento rechazo a la homosexualidad y la existencia de otras identidades y prácticas sexuales que no sean las que ellos imponen.
Este documento es otra prueba de la colosal lucha que tenemos por delante y de la calidad y fuerza de nuestros enemigos históricos. No subestimemos el poder que tiene la religión católica y la cristiana, principalmente, en la forma en que gran parte de la población concibe al mundo. De hecho, muchos de los integrantes de la población lgbtti son creyentes y practicantes de algunas de estas iglesias, que tienen en común -con alguna que otra contadísima excepción- la misoginia y el odio hacia a las lesbianas, los homosexuales, los transgéneros, los transexuales y a otros grupos que no entramos dentro de la heteronorma. Aunque el lenguaje utilizado en este comunicado nos parezca anacrónico, aún influye en gran parte de la población y tiene un peso considerable en un grupo nada despreciable de funcionarios y lideres políticos que, paradójicamente, hablan de socialismo, pero defienden a capa y espada la familia nuclear y la pareja monogámica tradicional. Esta defensa se ha convertido en un acto supremo de relativismo y malabarismo moral, porque muchos líderes y funcionarios públicos de alto nivel, tienen “segundos frentes”, tienen relaciones homosexuales y le han pagado, aunque sea una vez, el aborto a una de sus amantes.
El comunicado también es una excelente muestra del cinismo de este organismo (CEV) que respalda a delincuentes, violadores, pederastas y todo tipo de individuos que dentro y fuera de sus filas utilizan su poder ideológico o material para abusar de mujeres, adolescentes, niñas y niños.
Esta conferencia (véase crimen organizado en el diccionario), es la misma institución que apoyó el golpe de Estado en Venezuela y cuyo par en Honduras apoya el actual gobierno usurpador y dictatorial de Goriletti.
Parte primordial de nuestra línea política en lo que se refiere a las tácticas y las estrategias, tiene que ser el cuestionamiento permanente a los líderes y a las instituciones religiosas que, en nuestros países, siempre han sido parte fundamental de las fuerzas contrarrevolucionarias. No es ésta una tarea fácil, pues, como parte de la herencia colonial y como producto de la necesidad de tapar carencias estructurales, gran parte de nuestra población se ha aferrado a los preceptos de estas poderosas iglesias.
Much@s parecen haber olvidado que hace mucho tiempo se produjo la separación entre la iglesia y el Estado. Las discusiones, propuestas y planes sobre todos los asuntos relacionados con nuestros derechos civiles deben producirse dentro de los parámetros de un Estado laico. Muchas de nuestras diputadas y diputados parecen desconocer que son representantes electos por el pueblo y que no son representantes ni voceros de las concepciones y dogmas provenientes de las distintas denominaciones religiosas.
Comunicado de la CEV ante el Proyecto de Ley Orgánica para la Equidad e Igualdad de Género
1. Los Obispos y Arzobispos que conformamos la Conferencia Episcopal Venezolana, en nuestra condición de pastores de un pueblo mayoritariamente cristiano, deseosos de iluminar el delicado tema de los valores y principios de la fe cristiana hacemos publico nuestro interés en participar en el debate suscitado por el proyecto de Ley Orgánica para la equidad e igualdad de género presentado y discutido en la Asamblea Nacional de la República Bolivariana de Venezuela.
2. Aun cuando el Proyecto de Ley plantea entre sus objetivos desarrollar principios de igualdad y solidaridad y fortalecer el respeto a los derechos humanos de hombres, mujeres, niños, niñas y adolescentes, tenemos fundadas razones para afirmar que en él se cometen graves violaciones y daños irreparables a derechos y estructuras fundamentales de la sociedad venezolana reconocidos y garantizados en nuestro texto Constitucional.
3. Frente a los graves daños que ya ha estado sufriendo el matrimonio y la familia por el deterioro económico, social y moral y por el impacto de una cultura pan sexual que atenta contra su estructura social y jurídica, se suma este nuevo intento legislativo de la Asamblea Nacional, que la Iglesia católica, lo mismo que otras iglesias cristianas hermanas y otros credos, ve con suma preocupación.
4. El nuevo Proyecto legislativo de Igualdad y equidad de género atenta gravemente contra derechos consagrados y protegidos por nuestra Constitución Nacional: concretamente las instituciones del matrimonio y la familia y el interés superior de niños, niñas y adolescentes consagrados en los artículos 75, 76, 77 y 78 de la Carta Magna al legitimar uniones del mismo sexo, otorgándoles los mismos efectos jurídicos y patrimoniales que a los del matrimonio; en el proyecto de la nueva ley estos derechos quedan jurídicamente vulnerados. Igualmente desconoce la protección constitucional al derecho a la inviolabilidad de la vida humana, sea por medios anticonceptivos o por el aborto.
5. La Iglesia proclama, al igual que nuestra Constitución Nacional, la primacía y la inviolabilidad de los derechos humanos: la dignidad de la persona y el derecho inviolable a la vida humana. Ese derecho natural, superior a cualquier ley humana, exige de los Estados la obligación de defender la vida humana. Este derecho fundamental y primero es consagrado en nuestra Constitución cuando dice que “la vida humana es inviolable y el Estado tiene la obligación de protegerla” (Art.43, 76).
6. La Institución natural del Matrimonio como institución de derecho natural, consagrado en nuestras leyes como unión de un hombre y una mujer; y la institución de la familia como una comunión de amor, de respeto, de fidelidad y de auxilio mutuo, conformada por padre, madre, hijos e hijas, son reconocidos y protegidos por el Estado de conformidad a los artículos 75 y 77 de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela.
7. Cuando la institución del Matrimonio y de la familia, que son los pilares de una sociedad, están amenazados por situaciones sociales, económicas, ideológicas o jurídicas, las diversas instituciones de la sociedad deben ponerse en movimiento para su defensa. En consecuencia es legítima la reacción y el rechazo de la sociedad cuando se pone en peligro la dignidad de la persona humana y los derechos que le son inherentes, como el de gozar de una estructura familiar constituida por un hombre y una mujer y sus hijos.
8. Como responsables de la pastoral de la familia convocamos a todos los hombres y mujeres de Venezuela a una actitud vigilante de estudio y discusión de este nuevo proyecto de Ley que de ser aprobado comprometería gravemente el futuro de nuestra sociedad; e invitamos a trabajar y hacer proposiciones que contribuyan a la dignificación de la persona humana y rechacen cuanto contribuya al debilitamiento de derechos tan fundamentales como: dignidad y respeto a la persona humana y la estructura natural del matrimonio y la familia. Urge igualmente salvaguardar el derecho de todo niño, niña y adolescente a ser formados y educados en el seno de su familia natural. El futuro de nuestra sociedad depende del respeto y protección que se garantice al matrimonio y la familia, instituciones consideradas fundamentales en todos los pueblos.
Firman los Arzobispos y Obispos de Venezuela.
Caracas 10 de julio de 2009.
http://www.cev.org.ve/noticias_det.php?id=359
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